La detección de nuevos casos de lepra se reduce un 5%, pero la situación de la enfermedad sigue sin cumplir los objetivos internacionales para 2020
- La enfermedad registró 172.717 nuevos casos en 2024, un 5,3% menos que los 182.815 detectados en 2023 pero un 39,8% más que los 123.500 establecidos como hito para 2025 por la Organización Mundial de la Salud.
- Además, las tres metas de la estrategia 2016-2020 continúan incumplidas: menos de un caso con discapacidad visible por cada millón de habitantes, ningún nuevo caso de menores de 15 años con discapacidad, y ningún país con leyes discriminatorias para las personas que padecen o han padecido la enfermedad
- Cada día se siguen produciendo 474 nuevos casos de lepra en el mundo, 25 con discapacidades visibles, y de los que 26 son niños y niñas
- En 2025, se notificaron 10 nuevos casos en España: 3 en Madrid, 2 en Cataluña, 2 en Castilla-La Mancha, 1 en Andalucía, 1 en Asturias y 1 en Cantabria.
- En el periodo 2015-2024, se notificaron 97 casos en España: 13 en Andalucía, 3 en Aragón, 3 en Asturias, 7 en Baleares, 5 en Canarias, 2 en Cantabria, 4 en Castilla-la Mancha, 2 en Castilla y León, 14 en Cataluña, 5 en la Comunitat Valenciana, 2 en Extremadura, 8 en Galicia, 18 en Madrid, 1 en Murcia, 1 en Navarra, 7 en el País Vasco, y 2 en La Rioja
Valencia, 21 de enero de 2026. La enfermedad de la lepra registró 172.717 nuevos casos en el mundo en 2024, último año del que existe información. La cifra supone un descenso del 5,3% respecto a los 182.815 casos localizados en 2023, según los datos de 188 países recopilados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en su revista Weekly Epidemiological Record, que la fundación Fontilles ha difundido hoy con motivo de la celebración del Día Mundial contra la Lepra el próximo domingo 25 de enero.
Pese a la reducción, las detecciones de 2024 superan en un 39,8% los 123.500 casos establecidos como hito para 2025 por la Estrategia Mundial contra la Lepra 2021-2030 y en un 176,3% los 62.500 marcados como meta para 2030. A su vez, el número de personas afectadas que presentaban discapacidades visibles en el momento de la detección ascendió a 9.124, lo que supone el 5,3% de las nuevas detecciones y sitúa la tasa de discapacidad en 1,1 casos por millón de habitantes, lejos todavía de los 0,68 casos por millón establecidos como hito para 2025 y de los 0,12 marcados como meta para 2030. Del mismo modo, los nuevos casos detectados en niños y niñas menores de 15 años ascendieron a 9.397, lo que implica el 5,4% del total y supone una tasa de 4,7 casos por millón de población infantil, frente a los 4,24 previstos para 2025 y los 0,77 para 2030. Asimismo, las recaídas se han incrementado en un 23,1%, al pasar de 3.644 a 4.486.
“Aunque la reducción de las nuevas infecciones puede parecer esperanzadora, la aparición de casos de lepra en niños y niñas es un indicador de transmisión reciente, las detecciones con discapacidades asociadas constatan el retraso en el diagnóstico, y las recaídas evidencian fallos en la vigilancia de la evolución del tratamiento”, ha alertado al respecto la directora de Sensibilización y Voluntariado de Fontilles, Yolanda Sanchis.
La situación de la enfermedad no solo se encuentra lejos todavía de cumplir los hitos y metas de la estrategia mundial contra la lepra en vigor, sino que, según ha recordado Sanchis, ni siquiera ha cumplido aún las tres metas de la Estrategia Mundial contra la Lepra 2016-2020: menos de un caso con discapacidad visible por cada millón de habitantes, ningún nuevo caso de menores de 15 años con discapacidad, y ningún país con leyes discriminatorias para las personas que padecen o han padecido la enfermedad. En este sentido, además de una tasa de discapacidad de 1,1 casos por millón de habitantes, el informe de la OMS constata 256 nuevos casos de lepra en niños y niñas con discapacidades visibles asociadas y la existencia de 81 leyes discriminatorias, cifra que la Federación Internacional de Asociaciones de Lucha contra la Lepra (ILEP), de la que Fontilles es miembro, eleva a 140.
Datos por regiones y género
El 72% de los nuevos casos se ha registrado en el Sudeste Asiático (124.295), el 11,1% en África (19.171), el 13,7% en América (23.600), el 1,4% en el Mediterráneo Oriental (2.409) y el 1,8% en el Pacífico Occidental (3.145); mientras, Europa ha notificado 97 casos. Los veintitrés países considerados prioritarios por la OMS en la lucha contra la lepra concentran el 96% de las detecciones —165.758 casos—. Tres de ellos acumulan el 79,8%: India, con 100.957, el 58,5%; Brasil, con 22.129, el 12,8%; e Indonesia, con 14.698, el 8,5%. Los nuevos casos se han incrementado en un 16,1% en la región del Pacífico Occidental, al pasar de 2.708 a 3.145, así como en 10 de los 23 países considerados prioritarios: Angola, Comoros, Costa de Marfil, Etiopía, Indonesia, Kiribati, Madagascar, Mozambique, Filipinas y Sudán.
La comisión técnica de ILEP considera “motivo de preocupación” que “las tendencias a diez años en la detección de nuevos casos en algunos de los 23 países prioritarios mundiales parezcan estancadas”. Además, advierte de que “la disminución notificada por India (aproximadamente 7.000 casos) puede deberse a la falta de actividades (campañas de detección de casos)”. Asimismo, alerta de que “la disminución en la detección de nuevos casos en Sudán del Sur (60,2%), Somalia (34,2%) y Etiopía (19,3%) se debe muy probablemente al deterioro de la situación de seguridad que afecta a los programas de lepra”.
Por otra parte, las detecciones en mujeres y niñas suponen solo el 40,2% del total (69.394). La proporción de nuevos casos en la población femenina se ha mantenido estable en los últimos diez años, pese a no tener un menor riesgo de contraer la enfermedad respecto a hombres y niños, lo que indica una brecha de género en el acceso a los servicios de prevención, diagnóstico y tratamiento.
Campaña de sensibilización
Las cifras evidencian que cada día se siguen detectando 474 nuevos casos de lepra en el mundo, 25 con discapacidades visibles, y de los que 26 son niños y niñas, pese a que la enfermedad tiene cura desde hace cuatro décadas: un tratamiento facilitado gratuitamente por la OMS de dos pastillas diarias durante un año (seis meses en los casos menos graves) basta para eliminar la bacteria y, si se suministra a tiempo, sirve para impedir el desarrollo de discapacidades. “Si la lepra sigue existiendo, pese a la posibilidad de curación y la existencia de medicación, es por algo menos visible pero más peligroso que la enfermedad en sí: el miedo. Ese miedo al rechazo hace que las personas escondan los primeros síntomas hasta que es demasiado tarde. Las secuelas, que podrían haberse evitado, se convierten así en la prueba visible de algo que nunca debió ocurrir y, a su vez, alimentan el miedo a la enfermedad y el rechazo a quienes la padecen”, ha explicado Sanchis, para quien “ninguna persona debería sufrir las consecuencias de una enfermedad que hoy sabemos cómo curar, debido al desconocimiento, al miedo que la rodea o a los fallos en los sistemas de salud que impiden el acceso al tratamiento”.
Precisamente por ello, Fontilles ha puesto en marcha la campaña 474 razones + 1 para actuar hoy: la lepra se cura, que pretende concienciar sobre la necesidad de acabar con la enfermedad para que nadie sufra sus consecuencias físicas y sociales. La entidad desarrolla en 2026 un total de 24 proyectos de cooperación sanitaria en India, Mozambique, República Democrática del Congo, Malawi, Brasil y Bolivia, de las que se beneficiarán a alrededor de 2.465.000 personas de manera directa o indirecta.
La lepra en España
En España, en 2025, se notificaron al Registro Estatal de Lepra del Centro Nacional de Epidemiología- Instituto de Salud Carlos III (CNE-ISCIII) 10 nuevos casos: 3 en Madrid, 2 en Cataluña, 2 en Castilla-La Mancha, 1 en Andalucía, 1 en Asturias y 1 en Cantabria. Se trata de 6 hombres de 23, 24, 31, 34, 40 y 70 años de edad, y de 4 mujeres de 34, 35, 38 y 39 años
A su vez, en el periodo 2015-2024, se notificaron 97 casos según la recopilación elaborada el artículo “Situación epidemiológica de la lepra en España” publicado en el Boletín Epidemiológico Semanal del CNE-ISCIII: 13 en Andalucía, 3 en Aragón, 3 en Asturias, 7 en Baleares, 5 en Canarias, 2 en Cantabria, 4 en Castilla-la Mancha, 2 en Castilla y León, 14 en Cataluña, 5 en la Comunitat Valenciana, 2 en Extremadura, 8 en Galicia, 18 en Madrid, 1 en Murcia, 1 en Navarra, 7 en el País Vasco, y 2 en La Rioja. Por género, 47 casos corresponden a hombres y 50 a mujeres. Por franjas de edad, 3 tenían menos de 15 años en el momento de la detección; 11, entre 15 y 24 años; 54, entre 25 y 44 años; 18, entre 45 y 64 años; y 11, más de 65 años.
La enfermedad de la lepra y su tratamiento
El Día Mundial contra la Lepra se instauró en 1954 a iniciativa del periodista francés Raoul Follereau y se celebra el último domingo de enero con motivo de la muerte de Mahatma Gandhi, en reconocimiento a su trabajo de ayuda a las personas afectadas. Su objetivo es sensibilizar sobre la existencia de una enfermedad que muchas personas creen erradicada, y conseguir la ayuda necesaria para prevenirla, detectarla, reducir la incidencia de las discapacidades asociadas y garantizar el futuro de quienes la padecen o la han padecido.
La lepra es una enfermedad crónica causada por el bacilo Mycobacterium leprae, descubierto en 1873 por el científico noruego Gerhard Armauer Hansen; puede atacar al ser humano a cualquier edad y a ambos sexos por igual, y aunque el periodo de incubación dura entre tres y cinco años, los síntomas pueden tardar en aparecer hasta veinte años.
Esta patología afecta fundamentalmente a la piel y a los nervios. Sus primeros signos son manchas pálidas de piel o entumecimiento en los dedos de las manos y los pies, pero si no se trata en fases tempranas puede ocasionar lesiones progresivas y permanentes de la piel, los nervios, las extremidades y los ojos, generando parálisis y discapacidades irreversibles.
La transmisión se realiza solo a través de minúsculas gotas expulsadas por la nariz y la boca. En contra de la creencia popular, la lepra presenta un escaso contagio, que solo se produce al convivir con la persona afectada en condiciones de hacinamiento, mala alimentación y falta de higiene, lo que vincula su transmisión a situaciones de pobreza.
La lepra es curable gracias al tratamiento de la Poliquimioterapia (MDT), que se aplica desde 1982 y consiste en la combinación de tres fármacos (dapsona, rifampicina y clofazimina) durante un periodo que oscila entre los seis y los doce meses. La enfermedad deja de ser contagiosa desde la aplicación de la primera dosis.
Como enfermedad tropical desatendida, la eliminación de la lepra es una de las metas en que se concretan los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas para 2030. Estas enfermedades olvidadas, entre las que también se incluyen otras como el mal de Chagas, la úlcera de Buruli, la filariasis linfática, la leishmaniasis o el dengue, afectan a una sexta parte de la población mundial, se dan en contextos de extrema pobreza y, aunque se pueden curar o prevenir con un coste bajo, causan cada año la muerte o la discapacidad permanente a cientos de miles de personas como consecuencia de las dificultades de distribución del tratamiento a los colectivos afectados.