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Resolución ONU Derechos Humanos Fontilles

Fontilles considera un hito histórico la resolución de la ONU sobre las enfermedades tropicales desatendidas

El reconocimiento de estas enfermedades como una cuestión de derechos humanos refuerza un modelo de atención integral que Fontilles impulsa desde hace más de 120 años.

El pasado 7 de julio, el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas aprobó una resolución histórica que reconoce oficialmente que las enfermedades tropicales desatendidas (ETD) son también una cuestión de derechos humanos.
Para Fontilles, esta decisión supone un importante avance internacional y un respaldo a una forma de entender la salud que la entidad impulsa desde hace más de un siglo: las enfermedades tropicales desatendidas no pueden abordarse únicamente desde una perspectiva médica, sino también desde la defensa de la dignidad, la igualdad y los derechos de las personas afectadas.
Hasta ahora, enfermedades como la lepra, el mal de Chagas, la úlcera de Buruli o la filariasis linfática se habían tratado principalmente desde un enfoque sanitario, centrado en la prevención, el diagnóstico, el tratamiento y la investigación.
Sin embargo, la resolución reconoce una realidad ampliamente conocida por quienes trabajan sobre el terreno: estas enfermedades están estrechamente relacionadas con la pobreza, la desigualdad, la exclusión social y las dificultades para acceder a una atención sanitaria de calidad.

Mucho más que un problema de salud

Las enfermedades tropicales desatendidas afectan principalmente a comunidades en situación de vulnerabilidad. En muchos casos, las personas afectadas encuentran barreras para acceder al diagnóstico y al tratamiento, sufren estigmatización o viven en contextos donde los sistemas sanitarios cuentan con recursos limitados.
Con esta resolución, Naciones Unidas reconoce que garantizar el acceso a la atención sanitaria, combatir la discriminación y asegurar una atención digna forman parte del derecho fundamental a la salud.
Además, insta a los Estados a incorporar este enfoque en sus políticas públicas para garantizar que ninguna persona quede atrás por el lugar donde nace, su situación económica o su condición social.
Más allá del reconocimiento institucional, la resolución supone un cambio de paradigma: sitúa a las personas en el centro y reconoce que luchar contra estas enfermedades implica también combatir las desigualdades que las rodean.

Un reconocimiento alineado con la labor de Fontilles

Desde 1902, Fontilles trabaja para mejorar la vida de las personas afectadas por enfermedades relacionadas con la pobreza y la exclusión social.
A lo largo de su historia, la entidad ha evolucionado desde la atención a las personas afectadas por la lepra en España hasta convertirse en una organización especializada en cooperación internacional, fortalecimiento de sistemas de salud y lucha contra las enfermedades tropicales desatendidas.
Actualmente, Fontilles desarrolla proyectos en África, Asia y América Latina centrados en la prevención, el diagnóstico precoz, el tratamiento, la rehabilitación, la formación de profesionales sanitarios, la investigación y el fortalecimiento de los sistemas públicos de salud.
Este nuevo reconocimiento internacional refuerza un modelo de trabajo que entiende que combatir estas enfermedades implica también defender la dignidad, la igualdad de oportunidades y el acceso universal a la salud.

La visión de Fontilles. Una resolución que pone a las personas en el centro

Para Eduardo de Miguel, director de Cooperación Internacional de Fontilles, la resolución aprobada por el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas supone un importante respaldo al trabajo que desde hace años desarrollan organizaciones, profesionales sanitarios y personas afectadas para situar las enfermedades tropicales desatendidas en el ámbito de los derechos humanos.
“Esta resolución pone de relieve dos aspectos fundamentales en la lucha contra las enfermedades tropicales desatendidas que desde Fontilles llevamos años poniendo de manifiesto. Por un lado, la exclusión social y el estigma que siguen sufriendo las personas afectadas por la lepra y otras enfermedades desatendidas. Todavía hoy existen países donde las personas afectadas por la lepra, e incluso sus familiares, ven limitados algunos de sus derechos.
Por otro lado, hablamos de enfermedades que afectan principalmente a personas en situación de extrema pobreza. La pobreza aumenta el riesgo de contraer estas enfermedades y, al mismo tiempo, las consecuencias físicas, sociales y económicas que provocan dificultan enormemente salir de esa situación. Romper ese círculo de pobreza, enfermedad y exclusión es uno de los grandes retos que aún tenemos por delante.”

Un paso adelante que ahora debe traducirse en acciones

La resolución representa un importante respaldo al trabajo desarrollado durante décadas por organizaciones internacionales, entidades sociales, profesionales sanitarios, investigadores y personas afectadas que han defendido una visión más amplia de las enfermedades tropicales desatendidas.
El siguiente reto será convertir este reconocimiento en medidas concretas que permitan mejorar el acceso al diagnóstico, al tratamiento y a una atención integral para millones de personas en todo el mundo.
En Fontilles seguiremos colaborando con instituciones, profesionales sanitarios, comunidades locales y organizaciones internacionales para que este reconocimiento se traduzca en avances reales para las personas afectadas.
Porque garantizar el derecho a la salud también significa garantizar el derecho a vivir con dignidad, sin estigma y con igualdad de oportunidades.

Fontilles responde

¿Qué son las enfermedades tropicales desatendidas?

Las enfermedades tropicales desatendidas (ETD) son un grupo de enfermedades infecciosas que afectan principalmente a personas que viven en situación de pobreza y con acceso limitado a los servicios sanitarios. La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce actualmente 21 enfermedades tropicales desatendidas, entre ellas la lepra, el mal de Chagas, la filariasis linfática o la úlcera de Buruli.

¿Por qué se llaman ``desatendidas``?

Porque, a pesar de afectar a más de 1.000 millones de personas en todo el mundo, históricamente han recibido menos atención política, financiación e investigación que otras enfermedades. La mayoría afectan a comunidades con escasos recursos y poca visibilidad internacional.

¿Qué es el mal de Chagas?

El mal de Chagas es una enfermedad causada por el parásito Trypanosoma cruzi. Es endémica en gran parte de América Latina, aunque actualmente también existen casos en Europa y otros continentes debido a los movimientos migratorios.

Se transmite principalmente por insectos triatominos —conocidos como “vinchucas” o “chinches besuconas”—, aunque también puede transmitirse durante el embarazo, mediante transfusiones de sangre o trasplantes de órganos si no existen controles adecuados.

La enfermedad puede permanecer sin síntomas durante años. Sin embargo, si no se diagnostica y trata a tiempo, puede provocar complicaciones cardíacas o digestivas graves.

¿Qué es la lepra?

La lepra es una enfermedad infecciosa causada por la bacteria Mycobacterium leprae. Hoy en día tiene tratamiento, puede curarse y deja de ser contagiosa poco después de iniciar la medicación.

Cuando se diagnostica de forma precoz, es posible evitar las discapacidades permanentes que puede provocar si no se trata a tiempo.

¿Qué ha aprobado exactamente Naciones Unidas?

El Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas ha aprobado una resolución que reconoce oficialmente que las enfermedades tropicales desatendidas no son únicamente un problema sanitario, sino también una cuestión de derechos humanos.

Este reconocimiento supone un importante respaldo para impulsar políticas públicas que garanticen el acceso al diagnóstico, al tratamiento y a una atención sanitaria de calidad sin discriminación.

¿Esta resolución cambia inmediatamente la legislación de los países?

No. Las resoluciones del Consejo de Derechos Humanos no modifican automáticamente las leyes nacionales. Sin embargo, establecen un marco internacional que orienta futuras políticas públicas y recomendaciones de Naciones Unidas, además de reforzar el compromiso de los Estados con la protección del derecho a la salud.

¿Por qué estas enfermedades están relacionadas con los derechos humanos?

Las herencias y legados nos permiten mantener y planificar nuestro trabajo en el tiempo. Tu aportación servirá para financiar alguna de las actividades de Fontilles en la atención de las personas más vulnerables, especialmente aquellas afectadas por la lepra y otras enfermedades ligadas a la pobreza.

En todo caso, respetaremos siempre tus deseos o preferencias a la hora de asignar tu herencia o legado.

¿Cómo sabe Fontilles que se ha hecho un testamento a su favor?

Porque muchas personas afectadas sufren mucho más que la enfermedad. La falta de acceso a la atención sanitaria, la pobreza, el estigma, la discriminación o las barreras sociales dificultan el diagnóstico, el tratamiento y la inclusión.

Garantizar el derecho a la salud implica también eliminar esas barreras y asegurar que todas las personas reciban una atención digna y en igualdad de condiciones.

¿Qué hace Fontilles frente a estas enfermedades?

Desde hace más de 120 años, Fontilles trabaja para prevenir, diagnosticar y tratar enfermedades relacionadas con la pobreza y la exclusión social.

Actualmente desarrolla proyectos de cooperación internacional centrados en la prevención, el diagnóstico precoz, el tratamiento, la rehabilitación, la formación de profesionales sanitarios, la investigación y el fortalecimiento de los sistemas públicos de salud, colaborando estrechamente con organizaciones locales y autoridades sanitarias.

¿En qué países trabaja Fontilles?

Fontilles desarrolla proyectos de cooperación internacional en África, Asia y América Latina, colaborando con entidades locales para mejorar el acceso a la salud y combatir enfermedades como la lepra, el mal de Chagas y otras enfermedades tropicales desatendidas.

¿Cómo puedo colaborar con Fontilles?

Las personas y empresas pueden colaborar con Fontilles mediante donaciones, haciéndose socias, participando en campañas solidarias o apoyando proyectos concretos de cooperación internacional, atención sociosanitaria e investigación. Cada colaboración contribuye a mejorar la vida de miles de personas afectadas por enfermedades relacionadas con la pobreza y la exclusión.