La pesadilla de Manisha
“Es el día de mi graduación y me siento muy feliz. Cuando recojo mi diploma, de pronto, la gente desaparece y todo se vuelve oscuro a mi alrededor. Entonces, me doy cuenta de que me han dado un certificado de LEPROSA. Mi familia ya no me quiere, me he convertido en una “intocable”. En lugar de ganar dinero con mi trabajo, me dedico a mendigar y la gente me llama leprosa.”
Manisha tenía 18 años y era muy buena estudiante cuando, en una campaña “puerta a puerta” en su aldea, le diagnosticamos lepra por una gran mancha que tenía en la pierna. Entonces empezaron las pesadillas de Manisha.
“No podía dormir. Mi mente estaba totalmente perturbada y mi familia también estaba muy triste.”
Nuestro equipo trabajó con Manisha y su familia para informarles, acabar con los mitos y falsas creencias sobre la lepra y hacerles comprender que la lepra se puede curar. Se sintieron relajados al saber que Manisha podría tener una vida normal si completaba la medicación y seguía las indicaciones para evitar discapacidades.
Manisha completó el tratamiento y está curada. Ha recuperado la confianza y ha retomado los estudios. Además, ahora es voluntaria y da charlas contando su experiencia para ayudar a otras personas en su situación.
Manisha ya no tiene pesadillas. Su sueño es ser maestra y ayudar a su familia a mejorar sus condiciones de vida.
Las niñas y jóvenes diagnosticadas de lepra, como Manisha, se enfrentan a grandes cambios en sus vidas debido a las discapacidades físicas y el estigma asociado a la enfermedad.
Además, en las comunidades pobres, su trabajo doméstico es, a menudo, imprescindible y solo acuden al médico cuando sus deformidades les impiden trabajar.
Por ello, tardan más en ser diagnosticadas, tienen mayor probabilidad de sufrir discapacidades y están más expuestas al maltrato y los abusos.
Ayúdanos a acabar con las pesadillas de las niñas que sufren la lepra y sus consecuencias. Ayúdanos a diagnosticarlas y tratarlas a tiempo, para que puedan retomar sus sueños.
