La vicepresidenta primera y consellera de Servicios Sociales visita el Sanatorio de Fontilles
“La gestión que se realiza en Fontilles aporta una mirada amplia, gran sensibilidad social y una capacidad de gestión solvente”, destacaron fuentes del Consell
Una delegación del Consell encabezada por la vicepresidenta primera y consellera de Servicios Sociales, Igualdad y Vivienda, Susana Camarero, visitó el pasado miércoles 16 de julio el Sanatorio San Francisco de Borja de Fontilles para conocer la labor sociosanitaria que lleva a cabo la entidad. Camarero, que acudió junto con el secretario autonómico de Familia y Servicios Sociales, Ignacio Grande Ballesteros, estuvo acompañada por el presidente del patronato de la fundación, Juan Lorca, y el director general, José Manuel Amorós.
La comitiva visitó el Centro Ferrís, actualmente dedicado a la atención de personas con daño cerebral y evolución del anterior Hospital Ferris para pacientes de media y larga estancia. Este Centro atendió en 2024 a 50 personas con daño cerebral en virtud del convenio firmado en 2022 con la Generalitat Valenciana, que permitió el concierto de 49 plazas.
“La gestión que se realiza en Fontilles aporta una mirada amplia, gran sensibilidad social y una capacidad de gestión solvente”, destacaron fuentes del Consell, que manifestaron su compromiso de “acompañar estos esfuerzos y poner los medios necesarios para consolidar una atención de calidad, accesible y equitativa para todas las personas con discapacidad en la Comunitat Valenciana”. “La labor de Fontilles es esencial para garantizar una atención especializada a personas con discapacidad y enfermedad mental, en entornos donde prima el respeto a la dignidad y la calidad de vida”, afirmaron.
Sobre el Sanatorio
Con su apertura en 1909, el sanatorio dio respuesta a un grave problema sanitario y social: la situación de abandono que vivían cientos de personas afectadas por la lepra. El complejo se convirtió pronto en centro de referencia y durante su historia acogió a más de 3.000 personas procedentes de toda España. Desde el descubrimiento en 1982 de un tratamiento efectivo contra la enfermedad, Fontilles reorientó progresivamente la actividad del complejo para continuar dando respuesta a los problemas socio-sanitarios de su entorno mientras seguía atendiendo a personas afectadas por lepra y otras enfermedades olvidadas mediante proyectos de cooperación internacional.