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Nuevor proyecto de Fontilles en Bolivia

Iniciamos nuevo proyecto de cooperación sanitaria en Bolivia

El pasado tres de diciembre, el pleno del Consell de la Generalitat Valenciana aprobó el decreto de bases reguladoras de ayudas urgentes para realizar actuaciones relacionadas con la lucha contra la Covid-19 en países vulnerables vinculados, tradicionalmente, a la cooperación valenciana. En el marco de este decreto, la Conselleria de Participación, Transparencia, Cooperación y Calidad Democrática de la Generalitat Valenciana, ha concedido a la Fundación Fontilles una subvención de 897.000 euros para el programa de fortalecimiento del sistema de salud pública en Chuquisaca (Bolivia). Para la puesta en marcha y ejecución de este programa Fontilles cuenta con la colaboración de la Fundación Nor Sud, con quienes trabajamos en Bolivia desde el año 2006.

Los inicios de la colaboración de Fontilles y Nor Sud se centraron en reducir la incidencia de la lepra y de otras enfermedades relacionadas con la pobreza (principalmente el mal de Chagas) entre las comunidades indígenas de Chuquisaca. A partir del año 2007 decidimos ampliar la estrategia de intervención en salud hacia un modelo de salud comunitaria que ha buscado hasta el día de hoy, incrementar la calidad de los servicios de salud dirigidos principalmente a niños/as y madres, a través de la mayor participación, implicación y apropiación comunitaria de salud pública. En este sentido, desde 2007, Fontilles y Nor Sud han impulsado en cerca de 200 comunidades indígenas de los municipios de Poroma y Tacobamba, más de 20 proyectos de salud.

Los proyectos de Fontilles en Bolivia, además de fortalecer el sistema de salud, buscan incidir en los determinantes de la salud, que son todos aquellos factores que ejercen influencia sobre la salud de las personas. En este sentido, en los proyectos hemos incorporado paulatinamente actividades relacionadas con la mejora nutricional, la educación, la higiene tanto dentro de los hogares como en los espacios comunes de las aldeas, o la gestión de aguas residuales. En este plazo de 15 años, algunos datos avalan el trabajo desarrollado en estas comunidades. Por ejemplo, la esperanza de vida al nacer ha pasado de 52 años en 2005 a 71,24 en 2021. La tasa de escolarización ha pasado del 62,81 % en 2005 (solo el 57 % en niñas) al 92,45 % en 2021 (91 % en niñas). La cobertura del parto en el marco del sistema de salud ha pasado del 5,34 % en 2005 al 100 % en 2021. La desnutrición crónica infantil, en ese mismo periodo de tiempo, se ha reducido del 60 al 49,2 % partir de una mejor dieta alimentaria obtenida con la diversificación productiva en los huertos familiares. El acceso al agua potable pasa del cero al 44 % entre 2005 y 2021.

Otro dato interesante está relacionado con la participación de la mujer en el ámbito comunitario. En 2005 la mujer no participaba de este espacio de cohesión y fortalecimiento comunitario. Su espacio de participación se limitaba al ámbito privado de la familia y las tareas domésticas; sin embargo, actualmente, más del 30 % de las mujeres participan de estos espacios públicos intracomunitarios impulsando y proponiendo mejoras para la comunidad. En el aspecto concreto relacionado con la mejora del sistema de salud local, partíamos en 2005 de una estructura sanitaria de 5 puestos de salud (atención primaria) con escasas dotaciones, que daba cobertura al 60% de la población (12.000 personas) y, actualmente hay ya once puestos de salud, completamente equipados, que dan cobertura al 80 % de la población.

Todos estos cambios han permitido a las familias aumentar su capacidad de trabajo y consecuentemente sus ingresos familiares, que se han duplicado en estos 15 años, pasando de 257 euros al año en 2015 a 560 en 2021.

Un ejemplo de la participación comunitaria en los recursos de salud es la consolidación de la red de promotores de salud, activa en 76 comunidades indígenas y que se constituye principalmente como un sistema de prevención y vigilancia sanitaria que deriva a los centros de salud a los pacientes que precisan ser atendidos.

En este marco de creciente desarrollo, aunque lejos todavía de las metas previstas en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas para el año 2030, ponemos en marcha en 2022 este programa de fortalecimiento del sistema de salud del departamento de Chuquisaca y que amplía la cobertura a 29 municipios, un total de 351.324 mujeres y hombres.

El objetivo del proyecto es reforzar y modernizar el modelo de salud actual para conseguir crear una red hospitalaria y ambulatoria integral pública; más eficaz y eficiente ante situaciones de crisis y emergencias, descentralizada y con fuerte participación comunitaria y de atención primaria; y que, al mismo tiempo, permita restablecer el servicio de Defensorías municipales contra la violencia a la mujer desarticulados a causa de la pandemia del covid 19.

Este programa se inicia en 2022 y está previsto que dure tres años, y entre las numerosas actividades que incluye, prevé la creación en Fontilles de una red de colaboradores externos formada por trabajadores y voluntarios y voluntarias de Fontilles que den a conocer en la sociedad valenciana, no solo los avances del proyecto sino también el impacto de la pandemia y de las enfermedades olvidadas entre la población en extrema pobreza en Bolivia.

 

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